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23.4.11

Medidas desesperadas*

El título que hoy lleva esta columna no hace referencia a una película de 1997 en la que el protagonista, un policía de San Francisco y padre de un niño enfermo, se ve obligado a doblar las reglas con tal de conseguir un trasplante de médula que salve la vida de su pequeño. El posible donador, un asesino condenado a cadena perpetua, hace lo necesario para tener una oportunidad, aunque sea mínima, para escapar de prisión. A lo largo de esta película, es posible ver hasta dónde es capaz de llegar alguien para conseguir lo que quiere. El problema, como decía al inicio, es que esta colaboración no intenta plantear una situación ficticia, sino una realidad a la que nos han orillado algunos destacados políticos.

El escenario, el Estado de México en 2011. Los protagonistas, Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón, Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard. Como actores de reparto, Eruviel Ávila, Alejandro Encinas, Luis Felipe Bravo Mena, Gustavo Madero, Jesús Zambrano y Dolores Padierna. La trama, cómo conseguir que Eruviel y el PRI fracasen en las elecciones y por lo tanto debiliten, aunque sea un poco, la eventual candidatura presidencial de Enrique Peña Nieto. El desenlace, como en cualquier película de suspenso, de pronóstico reservado.

Nadie puede negar que lo que hoy vemos en el Estado de México promete emociones fuertes y que las situaciones que se sucederán en los días por venir darán mucho para el análisis. Sin embargo, es injusto y hasta mezquino llevar a la sociedad a una confrontación tal como a la que algunos de los protagonistas están dispuestos a llegar. Resulta inverosímil imaginar que el interés de muchos de los personajes que hemos mencionado sea simple y sencillamente debilitar a quien ven como un seguro adversario en las elecciones de 2012. Poco les importan las necesidades de los mexiquenses, pasar por encima de las leyes o continuar alimentando el descrédito y la desconfianza que la sociedad tiene por la política y por aquellos que en ella participan.

¿Hasta dónde estarán dispuestos a llegar panistas y perredistas para intentar debilitar a Eruviel Ávila y con ello dar a Enrique Peña la imagen de un político incapaz de mantener para su partido la entidad que gobierna? ¿Serán capaces de utilizar no sólo las trampas y triquiñuelas que ofrece el juego político, sino incluso accionar ciertos mecanismos del Estado que parecían ya enterrados gracias a la reciente democracia? ¿Cuál será el límite de sus medidas desesperadas con tal de no perder desde ahora las elecciones de 2012?

Sin pretender sumarme a quienes elaboran teorías de conspiración, estoy convencido que las elecciones de julio en el Estado de México aún nos deparan muchas sorpresas. En lo particular, no me extrañaría que, al ver frustrada la alianza formal entre PAN y PRD, el candidato panista, Luis Felipe Bravo Mena, decidiera participar simplemente con una candidatura testimonial para, a unas semanas o incluso días de la elección, declinar a favor de Alejandro Encinas. Tampoco sería raro que, desde el gobierno federal, se intentara acusar sin pruebas a Eruviel Ávila e incluso llevar el asunto al mismo destino que tuvo el perredista Gregorio Sánchez en Quintana Roo.

Nadie, ni los propios panistas y perredistas, puede negar que en este momento en el Estado de México el PRI y su candidato llevan una amplia ventaja en las preferencias electorales. Los priístas mexiquenses lo saben y harán una campaña en la que buscarán consolidar lo que hoy tienen. Sólo espero que el Estado de México no se convierta en el escenario donde el gobierno federal y los grupos perredistas más radicales e incongruentes, con tal de derrotar al adversario y sin importar el desbordamiento de la violencia que puedan provocar, estén dispuestos a realizar medidas desesperadas.

* Publicado en los diarios de Organización Editorial Mexicana el 4 de abril de 2011.

La consulta de los Chuchos*

Hoy el país amanece con varias noticias que marcarán el destino de la política nacional para los próximos años. Teniendo como escenario al Estado de México, el día de ayer se celebraron dos actos que perfilan la que será una elección sumamente competida por lo que en ella se juegan varios actores. Enrique Peña Nieto, Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard y el propio Presidente Felipe Calderón, han fijado el 3 de julio como la fecha en la que se verán las caras por primera ocasión en la carrera por la Presidencia en 2012.

A primera hora del domingo, perredistas y panistas instalaron mesas de votación para realizar una consulta en la que se busca conocer el sentir de los mexiquenses respecto de una eventual alianza entre ambos partidos. Poco más tarde, en la sede del PRI estatal, se registró quien será el candidato de este partido a la gubernatura del Estado. Ambos actos marcan el inicio de una guerra despiadada en la que, desafortunadamente, lo que privilegiará serán las descalificaciones y acusaciones mutuas, muchas de ellas justificadas pero ninguna útil para contribuir al desarrollo de la insípida democracia.

En el caso de la consulta, es de destacar la falta de seriedad con la que esta se ha organizado. Resulta difícil pensar que los mecanismos de seguridad con los que cuentan panistas y perredistas eviten la comisión de actos fraudulentos y que en cualquier proceso democrático serían motivo más que suficiente no sólo para desconfiar de los resultados, sino incluso para anular el ejercicio mismo. En los siguientes días tendremos conocimiento preciso de los resultados de esta encuesta, la cual seguramente avalará la decisión que desde hace tiempo se tomó entre las dirigencias de ambos partidos.

Pero la consulta ha dejado ver otros aspectos de la política mexicana. La dirigencia del PRD, encabezada nuevamente por un Chucho, se ha empecinado en privilegiar el odio por el PRI y su principal activo, Enrique Peña, en detrimento no sólo de un militante distinguido de aquél partido como es Alejandro Encinas, sino incluso de la oportunidad de obtener un triunfo que reposicionaría al Sol Azteca entre el electorado. Encinas ha señalado que si la alianza se aprueba, de ninguna manera participará en una elección en la que formalmente no cumple con los requisitos que marca la ley.

Por lo que hace a los panistas, llama la atención la incontinencia verbal de quien hasta hace poco servía como secretario particular del Presidente de la República. Luis Felipe Bravo Mena, el otrora representante de México frente al Vaticano, llama a los ciudadanos a votar en la consulta y manifestarse en favor de la alianza PAN-PRD, pero descalifica la posible participación de los priístas. ¿Acaso los priístas no son ciudadanos? Si Bravo Mena y sus secuaces querían evitar la participación de aquellos con preferencia por otro partido distinto al suyo o a su nuevo aliado, entonces hubieran realizado una consulta únicamente para militantes.

Los tambores de guerra comienzan a resonar en una elección que se antoja harto compleja, pero también sumamente interesante para conocer los verdaderos intereses de unos y otros. El comportamiento que tengan los partidos y sus actores será una gran muestra de lo que nos espera el próximo año.

No puedo terminar esta colaboración sin mencionar mi admiración y respeto por dos políticos que demostraron una gran madurez, dignidad y estatura en el proceso de selección interna del candidato priísta al Gobierno del Estado de México. Me refiero a Ernesto Nemer y Luis Videgaray. Sin temor a equivocarme, la decisión de no participar en la contienda significó un amargo trago en sus proyectos personales, pero una actitud digna de mencionar por la congruencia e institucionalidad mostradas. Felicidades por ello, pues se trata de un ejemplo del que muchos tendrían que aprender.

* Publicado en los diarios de Organización Editorial Mexicana el 28 de marzo de 2011.

Los grandes mitos de las alianzas (III)*

Las alianzas electorales entre PAN y PRD que se formalizaron en 2010, como hemos apuntado anteriormente, se llevaron a cabo con el fin primordial de restar fuerza al Partido Revolucionario Institucional y debilitar a Enrique Peña Nieto como el más factible candidato de este partido a la Presidencia de la República. Por ello, no es extraño imaginar que la gran prueba de fuego de este grotesco experimento electoral tendrá lugar el próximo 3 de julio en el Estado de México.

Como hemos señalado en las anteriores entregas, las uniones entre PAN y PRD se han vendido a la sociedad como un gran espejismo adornado de grandes mitos. Uno a uno, los mitos van cayendo y en el derrumbe va quedado al descubierto el conjunto de mentiras que tejieron Jesús Ortega y César Nava y que hoy pretende consolidar Gustavo Madero. Sin embargo, y como a continuación explicamos, el triunfo de la alianza PAN-PRD en el Estado de México se antoja francamente lejano.

Primero. Las condiciones políticas en el Estado de México son diametralmente opuestas a las vividas en aquellas entidades donde las alianzas arrojaron resultados electorales favorables. Mientras que en Oaxaca y Puebla gobernaban mandatarios poco queridos por la sociedad, en el Estado de México el titular del Ejecutivo es el Gobernador más popular y que menos rechazos genera entre la ciudadanía. Por lo que hace a Sinaloa, el Ejecutivo era encabezado por un político sin la suficiente fuerza política al interior del PRI estatal y de los grupos reales de poder, en tanto que en la entidad mexiquense Enrique Peña es respetado por la clase política de forma prácticamente unánime.

Segundo. El factor López Obrador juega un papel determinante, pues en esta elección se juega buena parte de su capital político rumbo al 2012. Si bien es cierto que Andrés Manuel López Obrador no estuvo de acuerdo en la conformación de alianzas en las elecciones de 2010, la oposición que estas encontraron por parte de aquél en Puebla y Sinaloa fue mínima, pues ni él ni el PRD contaban con la suficiente fuerza electoral para siquiera alcanzar el segundo lugar. En el caso de Oaxaca, el candidato de dicha alianza fue uno de sus más cercanos colaboradores, por lo que la máxima expresión de inconformidad de López Obrador consistió, si acaso, en la falta de apoyo directo a Gabino Cué.

Tercero. Ni el PAN ni el PRD cuentan con figuras lo suficientemente populares y con ascendencia y trabajo en la entidad, pero tampoco se avizora una ruptura en el PRI que les permitiera aprovechar la pepena de un candidato entre los aspirantes derrotados. Gabino Cué y Rafael Moreno Valle son personajes que han realizado su carrera política en sus respectivas entidades federativas y que cuentan con un trabajo de varios años y el reconocimiento por parte de la sociedad. Mario López Valdés, por su parte, antes de las elecciones en Sinaloa era el priísta mejor posicionado en las encuestas para ocupar la candidatura a gobernador. Luis Felipe Bravo Mena y Alejandro Encinas son políticos identificados por sus cargos a nivel nacional o incluso en otros estados, y resulta difícil de imaginar que Eruviel Ávila ni mucho menos Alfredo del Mazo participaran por otra opción política distinta al PRI.

Como estrategia electoral y política, las alianzas son un ejercicio altamente redituable. Cuando se realizan para formar gobiernos de coalición e integrar proyectos que beneficien a la sociedad, las alianzas resultan en mecanismos sumamente eficaces. El problema en nuestro país es que aquellos dirigentes de pacotilla que pretendieron vestirse de demócratas, en realidad se disfrazaron en monstruos grotescos con una enorme voracidad por el poder. En unos meses, al fin, la farsa quedará al descubierto y los grandes mitos de las alianzas habrán sido derrotados.

* Publicado en los diarios de Organización Editorial Mexicana el 21 de marzo de 2011.

Las mujeres mexiquenses*

Desde hace algunos días las mexiquenses pueden empezar a sonreír, pues la suerte les ha cambiado. Ha comenzado una nueva etapa en la que su papel como bastión de la sociedad será reconocido y su dignidad como seres humanos defendida. En el Congreso del Estado de México fue aprobada una reforma a distintas disposiciones legales que castigarán con penas más severas a aquellos que pretendan sobajar a las mujeres. Así, y como ninguno otro en el país, el gobierno del Enrique Peña Nieto se convierte en pionero en la defensa de uno de los sectores más vulnerables de la sociedad.

Con la intención de buscar una mayor equidad entre hombres y mujeres, la legislación reformada pretende castigar a aquellos que ejerzan la violencia de género o, peor aún, aquella que se presenta al interior del hogar. De igual manera, con las modificaciones legales se da fin a un evento tan criminal como el crimen mismo: la reparación de la violación a través del matrimonio. Finalmente, es de destacar que con la iniciativa aprobada se consigue fortalecer a la familia, al otorgar a los servidores públicos mexiquenses licencias de paternidad y derecho a cuidados paternos, lo que supone una mayor participación de los hombres en las tareas del hogar y el fortalecimiento de la mujer no sólo como madre o como esposa, sino como ser humano y sostén de la familia.

Ernesto Nemer Álvarez, promotor de esta iniciativa y el principal mencionado como probable sucesor del gobernador Peña Nieto, ha vuelto a demostrar el gran sentido social que lo ha caracterizado a lo largo de su carrera política. Más allá de pugnas electoreras en las que algunos actores políticos han caído, Nemer Álvarez adquiere un compromiso con uno de los sectores más vulnerables no sólo del Estado de México, sino de todo el país: las mujeres. Con su iniciativa y el trabajo realizado en beneficio de las mexiquenses, son todos los habitantes del Estado de México quienes se ven beneficiados.

Pero la labor del Presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado de México no termina con la sensibilidad reflejada en norma jurídica. Es de destacar, en lo político, la habilidad de quien dirige a la bancada priísta para convencer con argumentos a los legisladores de oposición. La reforma a los Códigos Penal, Civil y de Procedimientos Penales, así como a la Ley de Trabajo de los Servidores Públicos del Estado y los municipios, fue aprobada por unanimidad. Todas las voces representadas en el Congreso local se sumaron al grito de justicia que Ernesto Nemer alzó en nombre de millones de mujeres mexiquenses.

Sensibilidad social, capacidad política, experiencia profesional, articulación de acuerdos, son algunas de las virtudes que todo pueblo desea ver en sus dirigentes. Hoy los mexicanos sabemos que ni la improvisación ni la imposición son la vía para obtener un desarrollo personal y social como el que tanto requerimos. Estoy seguro que los habitantes del Estado de México, y particularmente las mexiquenses, habrán de encontrar en Ernesto Nemer Álvarez aquellas virtudes que todo gobernante debe tener.

Por supuesto que aún falta mucho por hacer. Son muchos los retos que, durante los próximos años, habremos de enfrentar todos los mexicanos. No obstante, muestras como la dada en el Estado de México deben motivarnos a saber que hay quienes sí conocen la ruta y el destino.

Sin lugar a dudas, las mujeres, además de los jóvenes, son uno de los sectores sociales a favor de los cuales menos se trabaja. Unos y otros hemos sido utilizados como bandera política y vistos como botín electoral, pero pocas veces como beneficiarios de acciones concretas. Por eso, desde aquí y a nombre de las mujeres que me rodean y que han marcado mi vida, ¡gracias, Ernesto, pues tu iniciativa es ejemplo de lo que nuestra sociedad requiere!

* Publicado en los diarios de Organización Editorial Mexicana el 21 de febrero de 2011.

Un Goya mexiquense*

El pasado martes 14 de diciembre, el Congreso del Estado de México rindió un merecido reconocimiento a la Universidad Nacional Autónoma de México. En una sesión solemne, y con la presencia de distinguidos miembros de la comunidad universitaria, el nombre de la máxima institución académica, científica y cultural del país fue inscrito en el muro de honor del recinto legislativo. De esta manera, el Congreso Mexiquense se suma a otros recintos legislativos como la Cámara de Diputados, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal y el Congreso del Estado de Hidalgo en cuyos muros brilla orgulloso y lleno de dignidad el nombre de la Universidad Nacional.

Más allá de lo que un acto de esta naturaleza implica, es justo recordar la importancia de la Universidad en la vida nacional, pero particularmente entre los mexiquenses. Sin lugar a dudas, el Estado de México es la entidad federativa donde la presencia e importancia social de la UNAM se refleja de mejor manera. Repartidos en un plantel del Colegio de Ciencias y Humanidades y en cuatro Facultades de Estudios Superiores, más de 70 mil alumnos acuden cotidianamente a prepararse para enfrentar los retos de la vida profesional. Más de 70 mil jóvenes que en el Estado de México tienen el privilegio de instruirse en la mejor universidad del país.

Pero el vínculo entre la UNAM y el Estado de México va más allá de instalaciones académicas o centros de investigación. Todos los días, miles de mexiquenses recorren un camino que los conduce a Facultades, Escuela Nacionales, Institutos o Centros, donde se forman para ser mejores mexicanos. Después de los capitalinos, los mexiquenses son el mayor grupo poblacional que nutre a la gran comunidad universitaria. En el ir y venir de miles de jóvenes del Estado de México, la Universidad se nutre de experiencias e historias que contribuyen a enriquecer el gran espejo de la realidad nacional que es esta Institución.

De esta manera, es indiscutible la importancia que tiene la Universidad Nacional entre la población del Estado de México. Pero el Estado de México también ha dado mucho a la Universidad. Resulta imposible negar el papel que han jugado grandes maestros universitarios de origen mexiquense. Gustavo Baz, Pablo González Casanova, Luis Nishizawa o Isidro Fabela, cuyo nombre fue inscrito en esta misma sesión del Congreso Mexiquense, dan cuenta de ello. La deuda, pues, es de ida y vuelta. El Estado de México le debe mucho a la Universidad Nacional Autónoma de México, pero esta institución no se entendería sin las aportaciones científicas, humanísticas, sociales, artísticas y culturales de grandes mexiquenses.

Es así que la inscripción en el muro de honor del Congreso Mexiquense del nombre de la Máxima Casa de Estudios del país se convierte en un justo reconocimiento, pero también en la renovación del compromiso con la sociedad de esta entidad. Aún cuando las condiciones sociales, económicas y culturales en el Estado de México han mejorado notablemente durante los últimos tiempos, el camino hacia el desarrollo, la equidad y el progreso es largo y sinuoso. Inequívocamente, hoy como siempre, la Universidad Nacional Autónoma de México acompañará a los mexiquenses en su recorrido.

Por estas y muchas razones más, bien vale reconocer al Congreso Mexiquense y al Gobernador Enrique Peña Nieto por impulsar un merecido homenaje a la Universidad de todos. Presentada por el Diputado Ernesto Nemer Álvarez, la iniciativa de inscripción con letras de oro del nombre de la Universidad Nacional Autónoma de México fue aprobada de forma unánime por los miembros del Congreso. A Enrique Peña Nieto, a Ernesto Nemer Álvarez y a todos los diputados de la 57 legislatura, muchas gracias. A los habitantes del Estado de México, desde lo más hondo de este corazón azul y oro, ¡Goya, mexiquenses, Goya, Universidad!

* Publicado en los diarios de Organización Editorial Mexicana el 20 de diciembre de 2010.

La Agenda Legislativa del Bicentenario (III)*

Al margen de las diversas iniciativas presentadas en el marco de la llamada Agenda Legislativa del Bicentenario, es menester preguntarnos la responsabilidad histórica de los actores políticos de una de las entidades más importantes del país. Indudablemente, el principal responsable, y quien cosechará los frutos o padecerá las críticas, será precisamente el autor del conjunto de iniciativas: Enrique Peña Nieto. Pero, como dijo un desafortunado guanajuatense, el Ejecutivo propone y el Legislativo dispone.

¿Cuál será el comportamiento que asuma el Congreso mexiquense ante la propuesta de Peña Nieto? ¿Existirá una actitud responsable y sin intereses particulares o de grupo, que sólo reflejan mezquindad y ambición del poder por el poder? ¿Serán capaces los legisladores de tener ojos críticos, pero también objetivos, en cuestiones que muchos han descalificado aún sin conocer el contenido completo de las iniciativas legislativas? Sin duda, la Agenda Legislativa del Bicentenario traerá grandes beneficios para los mexiquenses, y estoy convencido que la mayoría de los legisladores serán sensibles a esto; pero también el proceso de negociación sacará a la luz las verdaderas intenciones de algunos.

Hablando de la oposición en el Estado de México, se antoja que el cuestionamiento más duro por parte de los legisladores de Acción Nacional y de la Revolución Democrática se presente en las cuestiones políticas, aquellas de las que anteriormente hemos hablado y particularmente en la llamada cláusula de gobernabilidad. Bajo el argumento falaz de una supuesta intención perversa del Ejecutivo local para adueñarse del Congreso, pareciera que los diputados de oposición no confían en la fuerza y capacidad electoral de sus respectivos partidos y de antemano se asumen como derrotados en las próximas elecciones legislativas, pero principalmente, suponen que el Poder al que ellos representan es tan débil que sucumbiría ante el Ejecutivo.

Por otro lado, los diputados del Partido Revolucionario Institucional asumirán, como ya lo manifestaron en la voz de su coordinador, Ernesto Nemer Álvarez, una actitud constructiva que analizará, enriquecerá y debatirá las propuestas de Peña Nieto tratando de convencer y no de aplastar con la mayoría con la que hoy cuentan y que les permitiría realizar las modificaciones sin la participación de las otras fuerzas políticas. En su intervención con motivo del quinto Informe de Gobierno, Némer Álvarez señaló el amplio número de iniciativas que han sido aprobadas por unanimidad, – 275 de 315 – lo que demuestra una capacidad y ánimo de convencimiento y negociación sin precedentes.

Nada más cierto que lo expresado por el propio Nemer, cuando señalaba que “la política no es arena para la disputa, sino punto de encuentro; es también, el mecanismo para generar acuerdos y buscar, entre todos, la solución a los grandes problemas que hoy enfrenta México. Confiamos en el potencial de la política, pues no existe contrariedad que no haya sido superada por el debate y el trabajo colectivo. Y mantengamos el optimismo fundado de que México puede retomar el ritmo y alcanzar la armonía.”

Aunque es complicado imaginar que la cláusula de gobernabilidad o la ampliación de los periodos de gobierno de los Ayuntamientos serán aprobadas con el voto favorable de todos los legisladores, sin duda el ánimo conciliador del coordinador parlamentario del PRI servirá como factor de unidad y muestra de trabajo en favor de los mexiquenses. Y servirá también como termómetro para conocer el tamaño de los intereses que algunos grupos parlamentarios comienzan a tener rumbo a las elecciones de julio de 2011. La Agenda Legislativa del Bicentenario va. ¿Irán los diputados con lo que el pueblo demanda?

* Publicado en los diarios de Organización Editorial Mexicana el 13 de septiembre de 2010.

La Agenda Legislativa del Bicentenario (II)*

En la entrega anterior hicimos referencia a las iniciativas legislativas presentadas recientemente por el gobernador Enrique Peña ante el Congreso mexiquense. Dentro de las propuestas de reformas y creación de leyes, mencionamos la concerniente a la cláusula de gobernabilidad como un mecanismo para el establecimiento de mayorías legislativas naturales y estables, en oposición a aquellas coyunturales, muchas veces creadas más con fines político-electorales que verdaderamente legislativos.

Otra iniciativa en materia política que llama la atención es la relativa a la ampliación del periodo de gobierno de los municipios. Actualmente, como en la mayoría de los ayuntamientos del país, la duración de los gobiernos municipales del Estado de México es de tres años. Con la propuesta contenida en la Agenda Legislativa del Bicentenario, se pretende que los munícipes y sus cabildos ocupen sus cargos por cuatro años.

Las razones que llevan a impulsar una iniciativa de este tipo son diversas y muy variadas. Los municipios son la organización política sobre la que se funda el Estado Mexicano, lo que hace que sus gobiernos sean los más cercanos a la gente. De esta manera, ampliar los periodos de gobierno significaría una gran oportunidad para, entre otras, conseguir una verdadera profesionalización de los servidores públicos municipales, concretar los programas de gobierno y generar mayores vínculos de identidad entre los ciudadanos y los gobernantes.

En los tiempos recientes, mucho se ha hablado de la falta de experiencia de muchos servidores públicos, sean estos designados por su superior o electos por los ciudadanos. La experiencia es una cualidad que sólo se adquiere con el paso del tiempo y la vivencia directa de los hechos propios del momento y lugar en que nos encontramos. ¿Cómo esperamos contar con presidentes municipales con suficiente experiencia si no les damos el tiempo necesario para adquirirla? Para una tarea como la de encabezar un municipio, parecería que cuatro años es el tiempo adecuado que permite adquirir experiencia sin que ello implique la perpetuación en el cargo y la adopción de vicios y defectos.

Actualmente, sólo los presidentes municipales y los diputados – federales y locales – ocupan sus cargos por tres años. En el caso de los legisladores pareciera que el tiempo no es el factor determinante para la elaboración de determinadas leyes, sino más bien las necesidades de la sociedad y los intereses de sus partidos. Sin embargo, el caso de los presidentes municipales es distinto. Al ser ellos quienes desarrollan la función administrativa del municipio a través de programas de gobierno, se requiere de un tiempo determinado para que estos se puedan implementar y comiencen a rendir los frutos deseados. Tres años de gestión municipal no bastan para ello, y desafortunadamente muchas veces la conclusión de una administración significa el fin de programas aún no consolidados.

En momentos en los que la confianza en los políticos se encuentra por los suelos, es importante propiciar acercamientos entre estos y la ciudadanía. El contar con presidentes municipales por periodos de cuatro años puede convertirse en un motivo para generar una mayor identidad entre el gobernante y la sociedad. Sacar adelante el gobierno de un municipio requiere de propuestas y esfuerzos por parte de las autoridades, pero también de la participación de los ciudadanos.

Profesionalización, mejores resultados en programas de gobierno y mayor cercanía con la ciudadanía, son algunos de los beneficios que la reforma propuesta puede acarrear. Más allá de suspicacias y juicios adelantados, vale la pena analizar con toda objetividad que aquello que la sociedad demanda es lo que se pretende concretar.

* Publicado en los diarios de Organización Editorial Mexicana el 6 de septiembre de 2010.

La Agenda Legislativa del Bicentenario*

El pasado 16 de agosto, en este mismo espacio, me referí a la presentación de un paquete de iniciativas legislativas en el Estado de México. Bautizada como la Agenda Legislativa del Bicentenario, dicho paquete contiene lo mismo propuestas para el fortalecimiento político, que de desarrollo económico, fomento al medio ambiente o apoyo a la ciencia y la tecnología. El contenido de las iniciativas es, cuando menos, novedoso, inteligente y visionario. Pero es también, como lo mencioné en aquella ocasión, reflejo de un verdadero y legítimo deseo por encontrar los mecanismos que más sirvan a impulsar el desarrollo de un pueblo como el mexiquense.

Desde la más elemental óptica política, cabe preguntarnos qué interés puede tener un gobernador como Enrique Peña Nieto para presentar una iniciativa cuyos frutos no serán cosechados durante su administración. Cuando estas iniciativas cristalicen, en el mejor de los casos, restarán algunos meses para la conclusión del actual gobierno local. La única respuesta lógica, pero sobre todo comprobable, es la de consolidar instituciones que permitan gobernar de manera más eficiente, construir mecanismos que fomenten el desarrollo económico de la entidad y generar leyes que promuevan mejoras sociales para la gente.

En el ámbito político, la Agenda Legislativa del Bicentenario contiene una propuesta que llama poderosamente la atención: la cláusula de gobernabilidad. Este mecanismo, el cual sólo puede presentarse en sistemas electorales donde existen la representación proporcional, esto es, los llamados diputados plurinominales, lo que busca es que el partido que haya obtenido una determinada votación, en este caso 37 por ciento o más, pueda alcanzar automáticamente la mayoría absoluta del Congreso, sumando el número necesario de diputados plurinominales para contar con cuando menos la mitad más uno de los legisladores locales.

Planteada de esta manera, la cláusula de gobernabilidad puede prestarse a diversas interpretaciones, la mayoría de ellas perversas. Sin embargo, su verdadera función dista mucho de este tipo de suspicacias. La cláusula de gobernabilidad no busca otra cosa que la de consolidar mayorías que permitan gobernar de mejor manera desde el Poder Legislativo.

Actualmente, el Congreso del Estado de México está compuesto por 75 legisladores, de los cuales 45 corresponden al principio de mayoría relativa, esto es, que fueron electos por los ciudadanos, y el resto a los llamados diputados plurinominales. Actualmente, más de la mitad de los legisladores, 39, pertenecen al PRI. De estos, los 39 fueron electos por los ciudadanos. El PRI, el partido del gobernador, no cuenta con un solo diputado plurinominal. En las elecciones locales del año pasado, los mexiquenses decidieron que el 86.7 por ciento de sus representantes electos directamente fueran priistas.

La representación proporcional constituye un esfuerzo por conseguir que no exista una sobre representación, al otorgar determinado número de escaños a aquellos partidos que no alcanzaron el triunfo en las urnas, pero que cuentan con una votación suficiente para contar con presencia en el órgano legislativo. En este sentido, nada mejor que contar con un mecanismo que asegure presencia y representación de las opciones políticas minoritarias, pero que también permita contar con instrumentos que generen mayorías que posibiliten gobernar de mejor manera.

La cláusula de gobernabilidad contemplada en la Agenda Legislativa del Bicentenario es una herramienta que permitirá contar con un Congreso que refleje de mejor manera los intereses y preferencias de los mexiquenses, al tiempo que fomentará la creación de mayorías legislativas naturales en pos de mejores leyes para la ciudadanía.

* Publicado en los diarios de Organización Editorial Mexicana el 30 de agosto de 2010.