23.4.11

Levantando el polvo*

Hace unos días, circulando por Avenida Cuauhtémoc, una de las muchas vialidades de la Ciudad de México que se encuentran en obra, tuve la oportunidad de vivir una experiencia similar, por reveladora, a una epifanía. A mitad de una de las principales avenidas de la capital del país, un empleado de la construcción barría el polvo del cemento con el que se construyeron los carriles confinados sobre los que circulará la nueva línea del Metrobus. Lo hacía con una escoba y sin el recogedor. Barría, solamente, para levantar el polvo que unos segundos más tarde caía en el mismo lugar del que había despegado.

Más allá de lo chusco de la anécdota, resulta curiosa la similitud entre el comportamiento de este trabajador y la actitud que muchos políticos y servidores públicos han adoptado para gobernar y administrar el país. Se actúa, si se me permite la expresión, barriendo no para limpiar, sino para levantar el polvo al que después no saben que hacer o dónde poner. Se hacen muchas cosas sin saber para qué las hacemos, qué es lo que buscamos o a dónde queremos llegar. Pensemos en algunos de los temas que han ocupado los principales espacios en los medios de comunicación, pero también en la opinión pública de cualquier charla de café.

La extinción de Luz y Fuerza del Centro para volver más eficiente un servicio prioritario como es el de electricidad. La expedición de una cédula de identidad para menores de edad y en unos años para el resto de los mexicanos. La eliminación de la llamada “comida chatarra” de los centros educativos para combatir la obesidad infantil. La prohibición de fumar en lugares públicos cerrados para contribuir a la prevención de enfermedades. El establecimiento de 30 minutos diarios de actividad física para disminuir los altos niveles de diabetes que anualmente provoca millones de muertes. La obligatoriedad de registrar los números celulares y los datos de su usuario para evitar el uso de estos aparatos de comunicación como instrumentos principales de delitos como el secuestro o la extorsión. Tantos y tantos proyectos para hacer de nuestro gobierno uno más eficiente que verdaderamente sirva a la sociedad. Tantas y tantas mentiras con las que se llenan la boca.

El servicio de electricidad que hoy se presta en el centro del país no es ostensiblemente mejor que aquél con el que contábamos tan sólo hace dos años. Además, se ha provocado un conflicto social alrededor del Sindicato Mexicano de Electricistas para el que no se avizora una solución próxima. La obesidad infantil continuará siendo un problema mientras no se reconozca que se trata de una situación cultural, pero también de la falta de tiempo y de recursos para millones de madres de familia que no pueden dar una mejor alimentación a sus hijos. Se castiga al fumador, pero la industria tabacalera continúa considerando a México como uno de los países donde su negocio es más redituable. El celular sigue siendo utilizado como mecanismo para secuestrar y extorsionar, pues la piratería y el contrabando han importado “chips” que se vuelven irrastreables para la autoridad.

Y entre tanto polvo que pulula entre nuestra sociedad, los políticos y los funcionarios continúan barriendo para levantar el polvo. Mientras nosotros nos perdemos en la discusión de lo inmediato y coyuntural, ellos elaboran planes desconociendo el diagnóstico y sin saber el destino al que se quiere llegar, desarrollan políticas públicas imposibles de aplicar o simplemente no tienen idea de cómo llevar a la realidad aquello que plasmaron en papel.

Mientras el mundo avanza y la mayoría de los países conocen la ruta que deben de seguir para dar un mayor desarrollo a sus sociedades, en México seguimos barriendo sin recogedor. Como aquél trabajador de la construcción en Avenida Cuauhtémoc, simplemente seguimos levantando el polvo.

* Publicado en los diarios de Organización Editorial Mexicana el 24 de enero de 2011.

Agenda política 2011 (III)*

Como hemos señalado en las anteriores colaboraciones, el 2011 se presenta como un año harto complejo por los distintos acontecimientos que paulatinamente se desarrollarán, pero también por las repercusiones que estos tendrán de cara a la sucesión presidencial de 2012. No obstante, es necesario también mantenernos atentos al comportamiento que tanto políticos como la sociedad, tendremos frente a estos hechos.

En lo que concierne a los políticos, el discurso y comportamiento de varios de ellos parece enfocado más a la agresión que a la propuesta. Para muestra un botón. Ante las opiniones vertidas por un ciudadano que pronto se convertirá en presidente del Partido Revolucionario Institucional, los secretarios Heriberto Félix, Javier Lozano y Alonso Lujambio han salido a contestar con argumentos francamente pobres. Más allá de su filiación partidista, siempre válida, es increíble que el tamaño de sus declaraciones sea el de la descalificación. Félix, Lozano y Lujambio son funcionarios públicos con responsabilidades de altísimo nivel. Ante la crítica de un ciudadano tendrían que dar razones y argumentos basados en cifras y resultados, y no comportarse como bravucones envalentonados desde la comodidad de un cargo público.

Por otro lado, un político profesional como Humberto Moreira, demuestra que la tónica de la próxima presidencia del PRI será la de confrontar los dichos del gobierno con la realidad que todos los días enfrentamos los mexicanos. En su papel como futuro dirigente de un partido político de oposición, Moreira ha decidido no dejar espacio a la autocomplacencia gubernamental y al uso faccioso de cifras engañosas que no reflejan lo que millones de mexicanos vivimos día a día. Mientras esto sucede, los presidentes de los otros dos principales partidos se dedican a buscar la construcción de una dudosa alianza electoral en el Estado de México y a la contención de disputas internas que los tienen al borde de la derrota.

Y mientras unos y otros dedican el tiempo a exhibir las carencias y defender las miserias, la sociedad ha adoptado un papel cauteloso que preocupa. Resulta cuando menos incierto el comportamiento callado y pasivo en el que los mexicanos nos hemos montado. En realidad, es difícil saber si se trata de una apatía generalizada causada por la carencia de propuestas novedosas que demuestren un verdadero interés en el progreso y el desarrollo de quienes menos tienen, o más bien de la más pura de las inconformidades manifestada en forma de inacción. En todo caso, algo tenemos que hacer todos, políticos y ciudadanos, para comenzar a mover la nave que tendría que llevarnos a un mejor destino.

En 2011 la política estará marcada por la confrontación y la falta de acuerdos. Y mientras esto siga así, será difícil conseguir mejores condiciones de vida. Basta ya de hablar de futuros inciertos y de justificar el estancamiento y la pasividad de los hombres del poder en la imposibilidad de construir un proyecto común no a las siglas de un partido, sino a todos los mexicanos. Basta ya de hablar de atraso, pobreza, injusticia, hambre, delincuencia y enfermedad, y quedarnos estáticos argumentando la culpa de los demás, de los políticos, del vecino, del de enfrente.

La agenda política, la del 2011 y las que sigan, no pueden ser definidas a contentillo de los partidos políticos, del gobierno y de los intereses económicos. La agenda política, la de los ciudadanos preocupados por nuestro país, tiene que ser marcada desde nuestros intereses y necesidades. Espero, en verdad lo hago, que al terminar el año que comienza podamos hablar de los logros alcanzados gracias a la participación de todos. Somos mucho más que las ambiciones personales y de grupo que buscan el poder de la política sin entender para qué sirve, para qué lo quieren.

* Publicado en los diarios de Organización Editorial Mexicana el 17 de enero de 2011.

Agenda política 2011 (II)*

En nuestra pasada entrega comenzamos a señalar los acontecimientos que marcarán la agenda política del 2011. Mencionábamos las elecciones para gobernador en Guerrero, los procesos internos en la dirigencias del PRI y del PRD, las designaciones que hará el Legislativo en el caso de tres Consejeros Electorales y un Ministro, las elecciones en el Estado de México y la salida del Marcelo Ebrard del Gobierno del Distrito Federal. A continuación otros sucesos que influirán en el desarrollo político del país.

Séptimo. Movimientos en el gabinete federal. Apuntados varios de ellos a puestos de elección popular, desde gubernaturas hasta la propia Presidencia de la República, algunos secretarios de Estado dejarán sus cargos y forzarán al titular del Ejecutivo a realizar movimientos en el primer nivel del gobierno. Hacienda, Desarrollo Social, Educación, Comunicaciones y Transportes, Trabajo y Previsión Social y Salud son algunas de las dependencias que podrían terminar el año con nuevos encargados.

Octavo. El reforzamiento en las áreas de inteligencia del gobierno. Tras el fin del 2010 con el resurgimiento de grupos políticos y sociales radicales, el gobierno deberá mantenerse en alerta ante cualquier acción que pueda pretender desestabilizar el órden constitucional con miras a las elecciones de 2012. Hechos como el secuestro de Diego Fernández de Cevallos han dejado al descubierto que la información con la que cuenta las autoridades no ha servido de mucho.

Noveno. La negociación del Presupuesto de Egresos. Con una minoría legislativa, los diputados de Acción Nacional no podrán dar al Presidente un Presupuesto boyante de recursos para programas sociales e incluso para seguridad. En vísperas de elecciones, ni el PRI ni el PRD estarán dispuestos a aprobar recursos que podrían ser utilizados electoreramente por el partido en el gobierno.

Décimo. El apuntalamiento o redefinición de la estrategia contra la inseguridad. Este año, el Presidente de la República se juega su resto. Al haber hecho del combate a la inseguridad su principal bandera política, Felipe Calderón deberá apretar el paso y demostrar resultados tangibles, más allá de cifras de ejecutados, armas decomisadas o presuntos delincuentes detenidos, en la lucha que ha emprendido y que se ha convertido en el principal tema de interés de la mayoría de los mexicanos.

Décimo primero. La elección para gobernador en Michoacán. Con una gestión sumamente cuestionada, el PRD local no cuenta con grandes figuras políticas que puedan enfrentar con fuerza suficiente a los eventuales candidatos del PRI y del PAN. En el caso de los primeros, despunta el presidente municipal del Morelia, Fausto Vallejo Figueroa. Por parte de los panistas, cabalga en caballo de hacienda la hermana del primer mandatario, María Luisa Calderón Hinojosa. Junto con Guerrero y Baja California Sur, Michoacán podría convertirse en una derrota casi mortal para el PRD.

Décimo segundo. La definición de los candidatos al gobierno del Distrito Federal. Aún cuando la designación se hará en 2012, hacia finales de este año se conocerán los nombres de los más aventajados en cada partido. Por el PRD la designación podría recaer en Miguel Ángel Mancera, Mario Delgado, Alejandra Barrales o Martí Batres. En el PAN la lucha estará entre Demetrio Sodi, Gabriela Cuevas, Mariana Gómez del Campo y alguno de los “damnificados” del proceso interno para la Presidencia. En lo que hace al PRI, parece que la candidatura estará en manos de Beatriz Paredes o María de los Ángeles Moreno, sin descartar una sorpresa de gran magnitud.

En nuestra próxima entrega haremos un análisis de estos acontecimientos y algunos otros factores que harán de éste un año harto complejo e interesante en materia política.

* Publicado en los diarios de Organización Editorial Mexicana el 10 de enero de 2011.

Agenda política 2011*

En la vida real el 2011 inicia hoy lunes 3 de enero. Después de las fiestas de Navidad y de fin de año, la mayoría de los mexicanos comenzamos hoy nuestras labores cotidianas. Otros con más suerte lo harán a lo largo de la semana y algunos incluso hasta el siguiente lunes. A todos, mis mejores deseos en la consecución de sus metas personales y profesionales. Estoy convencido que si a todos nos va bien, a México le irá mejor.

Y con el inicio del año inician también una serie de asuntos que marcarán el rumbo del país y de la sociedad entera. En esta y las siguientes colaboraciones haremos un recuento de lo que, desde nuestra óptica de observadores externos, habrá de marcar el rumbo del juego político. Algunos acontecimientos tienen fecha cierta en el calendario y otros habrán de sucederse de acuerdo con las condiciones del país. A todos, sin embargo, les llegará la hora. A continuación, los principales eventos de la agenda política para el 2011.

Primero. La elección para gobernador en Guerrero. Los comicios que se celebrarán el 30 de enero marcarán el regreso del PRI a la gubernatura de este estado y la pérdida del PRD de uno de los bastiones. Sin importar quién sea el candidato ganador, quedará demostrado que este partido no cuenta con candidatos propios capaces de vencer a un PRI que poco a poco avanza hacia Los Pinos.

Segundo. El relevo en la dirigencia del PRI. Con él hasta estas horas todavía gobernador de Coahuila como único aspirante a la presidencia de este partido, el cambio de estafeta en el PRI parece no plantear posibilidad de conflictos internos. El riesgo de fracturas entre los distintos grupos priístas parece muy lejano, a diferencia de lo sucedido hace casi un mes en el PAN.

Tercero. La sucesión en la presidencia del PRD. Enfrentados como pocas veces en su historia, los perredistas irán en marzo a un Congreso para definir al nuevo liderazgo que habrá de conducir, entre otras, la campaña presidencial de 2012. Por un lado está el grupo del actual presidente, Jesús Ortega, mientras que por el otro se ha conformado un bloque que bien podría definirse como el Tucoch (Todos Unidos Contra los Chuchos). El panorama no luce muy halagüeño para los del sol azteca.

Cuarto. La designación de tres consejeros del IFE y un ministro. Como deuda pendiente del año que apenas termina, los diputados habrán de discutir y valorar los perfiles de quienes participarán en la organización de las elecciones federales del 2012. En el caso de la Suprema Corte, la nueva terna que el Ejecutivo Federal enviará al Senado, así como la actitud de los legisladores del PAN, marcarán la relación entre esta Cámara y Felipe Calderón por lo que resta del sexenio.

Quinto. La elección en el Estado de México. La que algunos han definido como “la madre de todas las batallas” se antoja como un preámbulo de lo que veremos el próximo año. Con un PRI que tiene como aspirantes a Ernesto Nemer, Alfredo del Mazo, Luis Videgaray y Eruviel Ávila, un movimiento político y social que acompaña a Andrés Manuel López Obrador y a quien se convierta en su candidato, y un PAN y PRD sin figuras ni proyecto, la elección del 3 de julio perfilará a los dos principales actores de la contienda presidencial.

Sexto. La separación de Marcelo Ebrard del Gobierno del Distrito Federal. Como él mismo lo ha señalado, el Jefe de Gobierno está apuntado para participar en el proceso electoral de 2012. Para poderlo hacer tendrá que solicitar licencia y separarse del cargo, lo que sin duda provocará reacomodos entre las distintas fuerzas políticas del PRD y de la Ciudad de México.

En la siguiente entrega continuaremos con los principales acontecimientos que habrán de definir el rumbo político del país. Por ahora sólo nos queda hacer votos porque quienes participen en estas decisiones lo hagan con responsabilidad y congruencia.

* Publicado en los diarios de Organización Editorial Mexicana el 3 de enero de 2011.

Las pequeñas cosas de la vida*

Son estas, las pequeñas cosas de la vida, aquellas que hacen que el mundo gire. Son los detalles los que permiten recordarnos que somos seres humanos y que sentimos. Son esas acciones diminutas las que nos demuestran que somos únicos, que somos diferentes al resto de los demás. Es lo pequeño lo que, a final de cuentas, termina importando. Una palabra, una sonrisa, un gesto, una lágrima, un suspiro o una mirada. Eso, lo imperceptible, es lo que como personas valoramos y nos hace sentir especiales. Son las pequeñas cosas de la vida las que verdaderamente importan.

Cuando el año está en la etapa final de su agonía, reflexiono sobre lo que como sociedad nos ha pasado. Cuesta trabajo tener que reconocer que hoy no somos mejores que hace doce meses. No lo es el gobierno, no lo es la Iglesia, no lo son los medios de comunicación, no lo son los partidos, no lo somos la sociedad. Sin caer en el pesimismo propio de la nostalgia, hoy no somos mejores que hace un año, y en buena parte ello se debe al olvido en el que hemos dejado los pequeños detalles.

Todas las mañanas del año que termina, cuando manejaba por las calles de la ciudad, me preguntaba por qué el gobierno había decidido que era más importante construir puentes o nuevas líneas del Metro, que pintar las líneas que dividen los carriles de cualquier vialidad. La respuesta que encuentro hoy, igual que todas aquellas mañanas, es que quienes gobiernan piensan que lo importante es lo que puede presumirse como novedoso o magno. ¿Quién les aplaudiría si sólo pintaran líneas, taparan baches o compusieran semáforos? Lo pequeño, los detalles, poco importan porque no dan rédito político.

Y mientras manejaba y reflexionaba sobre el gobierno, escuchaba en la radio algún noticiario, uno distinto cada día para no encasillarme en estilos o visiones. Todos y cada uno de ellos eran distintos, pero ninguno notoriamente mejor que el resto. Cada uno de los medios, lo mismo en radio que en televisión o prensa, encontraba en el descrédito a una persona y en lo negativo de una situación la manera de subir sus niveles de audiencia o vender más publicidad. ¿Quién quiere hablar sobre noticias amables o el reconocimiento a la labor de una persona, cuando el linchamiento parece ser el mayor deseo de la audiencia? Lo pequeño, los detalles, poco importan porque no suben el rating.

Más tarde, cuando revisaba el periódico, encontraba notas sobre partidos políticos a los que más les importaba el ataque que la propuesta. Aún cuando hace tiempo habían olvidado que el poder político sirve para generar mejores condiciones de vida para la sociedad, hasta hace no mucho todavía recordaban que una de sus funciones es la de ganar elecciones y ocupar cargos públicos. Hoy ya sólo sirven para formar alianzas en las que la única coincidencia es el resentimiento hacia un adversario. ¿Quién quiere construir un proyecto que beneficie a todos, si es más rentable destruir y entonces recurrir a la rapiña política? Lo pequeño, los detalles, poco importan porque no ganan votos.

De regreso a casa por la noche, manejando en calles en las que no existen carriles y escuchando noticias sobre muerte, corrupción y desolación, voy pensando en qué nos equivocamos como sociedad que permitimos que lo pequeño ya no sea importante. Cada día vale menos lo imperceptible. Ya no son los detalles lo que hace que el mundo se mueva y que la vida camine.

Sin esa nostalgia que líneas antes negué, deseo que el próximo año volvamos a ver en lo pequeño lo que realmente importa. Una palabra, una sonrisa, un gesto, una lágrima, un suspiro o una mirada han servido para demostrar la importancia que para nosotros tiene alguien más. ¿Y si el próximo año decidiéramos que queremos volver a ver en lo pequeño lo importante? ¿Y si el próximo año nos arriesgáramos a cambiar y a ser diferentes?

* Publicado en los diarios de Organización Editorial Mexicana el 27 de diciembre de 2010.